Con toda seguridad este argumento resulta
familiar. En efecto, 12 es un remake
ruso de la magistral opera prima del veterano director americano Sidney Lumet: 12 hombres sin piedad. Pero aunque
conserva lo esencial del original, se trata de una versión creativa y original
que traslada la trama a la Rusia actual, lo que le permite a Mikhalkov tocar
temas como la corrupción, el racismo, la influencia de los reality show televisivos,
el sinsentido de la guerra y la religiosidad del alma rusa.