Rebobine,
por favor sigue el habitual estilo
surrealista y absurdo de su director, Michel Gondry (¡Olvídate de mí!, La
ciencia del sueño), aunque en este caso se modera más y ofrece una película
que también posee toques cómicos y emotivos. Resultan desternillantes las
secuencias en las que los dos amigos filman sus vídeos caseros, una suerte de remakes
de filmes como 2001 una odisea espacial, King Kong, o Paseando
a Miss Daisy, que acaban teniendo mucho éxito entre los clientes del
videoclub.