Los
bancos de alimentos tienen ya una notable implantación en Europa, aunque la
idea comenzó en los Estados Unidos. Durante el año 2007, los 232 bancos de
alimentos que integran la federación europea repartieron 289.500 toneladas de
víveres que permitieron mejorar la nutrición de 4,3 millones de personas.
Debido a la nueva
coyuntura mundial de aumento de precios agroalimentarios, los excedentes
prácticamente han desaparecido, de tal forma que en 2008 el programa ha debido
financiarse con una partida específica. Este cambio ha originado que desde la
Federación Europea de Bancos de Alimentos se esté desarrollando una intensa
actividad de información y de contactos con responsables de la Comisión Europea
para tratar de perfilar un nuevo sistema de ayudas que permita, al menos,
mantener el nivel de distribución de alimentos a los más necesitados.
Pero las 26.220 organizaciones europeas de caridad cuyo campo de
actuación es el combate contra el hambre esperan que los bancos de alimentos
sigan siendo uno de sus principales grupos de apoyo.