Rogue es una película
australiana de bajo presupuesto, rodad al estilo del Tiburón de Spielberg, o
del Alien de Scott, es decir jugando mucho con al elipsis para mostrar lo menos
posible al monstruo. No hace falta decir, por otra parte, que esta cinta de
Greg Mclean no llega a la altura de la anteriormente citadas. Es un filme de
serie B que no escatima sustos y terror, como ya hizo su director en su
anterior trabajo, Wolf Creek.