Diario de Boadilla

Familias de la escuela infantil Takara de Boadilla denuncian el uso de menores en plena huelga educativa

Miguel Muñoz - Viernes, 17 Abril 2026 15:51
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Familias de la escuela infantil Takara de Boadilla denuncian el uso de menores en plena huelga educativa

Varias familias de la escuela infantil pública Takara, en Boadilla del Monte, aseguran que la protesta por las condiciones laborales se está trasladando a menores de 0 a 3 años y estudian acudir a Inspección Educativa y al Ayuntamiento por la atención que consideran deficitaria.

La huelga indefinida que desde el 7 de abril sacude a parte de las escuelas infantiles de gestión indirecta de la Comunidad de Madrid ha abierto un foco de tensión en la escuela infantil pública Takara, en Boadilla del Monte, donde varios padres denuncian que las reivindicaciones laborales se están trasladando a niños de entre 0 y 3 años mediante silbatos, cartelería y mensajes sobre la protesta, una situación que, según afirman, está afectando al clima del centro y al bienestar de sus hijos.

Las familias sostienen que algunos menores están siendo expuestos de forma impropia a una protesta sindical que debería quedar al margen de las aulas. Según relatan, en la escuela se estaría utilizando a los niños en el contexto de las movilizaciones, facilitándoles silbatos para participar en la protesta y explicándoles que esas acciones se realizan para reclamar subidas salariales para las trabajadoras.

En el relato trasladado por varios padres, la situación ya estaría teniendo consecuencias visibles en casa. Algunas familias aseguran que sus hijos no quieren ir a la escuela y vinculan ese rechazo al ambiente generado durante las jornadas de protesta. Uno de los reproches más repetidos es que menores de tan corta edad estén recibiendo mensajes sobre un conflicto laboral que no pueden comprender y del que, a juicio de los padres, no deberían formar parte bajo ningún concepto.

Una madre sostiene que, al preguntar al centro cuándo pensaban volver a la normalidad, recibió como respuesta de una profesora que trasladara sus quejas a Isabel Díaz Ayuso. Otro padre asegura que acudió a hablar con la directora para mostrar su malestar por la situación y que esta le respondió que podían dar gracias de que no se estuvieran montando piquetes. Son testimonios que reflejan un deterioro evidente en la relación entre parte de las familias y el centro.

El caso se produce en plena huelga en la Educación Infantil madrileña, un conflicto que ha puesto el foco en las condiciones laborales de las profesionales de las escuelas infantiles de gestión indirecta. Las trabajadoras movilizadas reclaman, entre otras cuestiones, mejoras salariales, bajada de ratios y la implantación de la pareja educativa. La protesta ha derivado en concentraciones y actos reivindicativos en distintos puntos de la región y ha obligado a la Consejería de Educación a abrir contactos con sindicatos del sector.

Sin embargo, en Takara el malestar de algunos padres no se dirige tanto al origen de las reivindicaciones como a la forma en que, según denuncian, se están planteando dentro del centro. Las familias consultadas entienden que las trabajadoras tienen derecho a protestar, pero rechazan que esa protesta se apoye en la implicación directa de niños de 0 a 3 años o que se traslade a las aulas un clima de confrontación ajeno a la función educativa del centro.

La preocupación se extiende también a la atención diaria. Los padres que critican lo ocurrido sostienen que el servicio se ha resentido y que sus hijos están sufriendo una atención que consideran peor como consecuencia del conflicto. Por ese motivo, algunos ya estudian dar un paso más y elevar sus quejas ante la Inspección Educativa y ante el Ayuntamiento de Boadilla del Monte para denunciar tanto la atención deficiente que aprecian como la supuesta utilización de los menores en el marco de la protesta.